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Terra
La Coctelera

Con cancha embarrada no se juega.

Esta historia, como la gran mayoría, sucede luego de una larga noche de alcohol y boliche.
Era el día de la primavera, y como todos los años. Llovió. A los chicos no les importó mucho y salieron igual. Destino: Sunset de Olivos.
La música empezaba a llegar a las cabezas de la gente, los lentos ya habían pasado y la guerra de dj´s había empezado. En ese momento de frenesí, un joven se acercó a una dama ( por llamarla de alguna manera). Él no podía coordinar las palabras, pero hizo el esfuerzo y puedo balbucear algunas frases. Las cuales fueron suficientes para que la dama de nombre Ingrid, sonriera. Esa sonrisa que dice todo. Pocos minutos después, el joven se encontraba sentado encima de ella, lamiéndole el pecho, cual bebe prendido de la teta de su madre.
Rato despúes el joven se la encuentra a la salida del glorioso boliche. Upa! Ingrid no estaba sola. Estaba muy bien acompañado por una dama. El joven se acercó y empezó a charlar con su amiga. Minutos después las estaba llevando a su casa. Al llegar, y ver que Sol, no respondía a los masivos ataques del joven. El mismo, se resignó y se dedicó a Ingrid.
La dama, pasó adelante y en el mismo movimiento, él, la agarró del cuello y la llevó a sus partes íntimas.
Arrancó el auto y comenzó a dar vueltas, mientras Ingrid, conocía la anatomía del cuerpo del joven.
Luego de calentarse, Ingrid, le pidió al joven que la tocase. El se rehusó unas veces, pero luego accedió. El acto llevó no más de 40 segundos. Pero vale la pena relatarlo pausadamente. El joven introdujo la mano por detrás, ( ya de entrada se asusto, por la ropa interior de Ingrid) Cuando finalmente sus dedos, ingresaron en ese preciado orificio. El joven sintió algo raro, como si estuviese metiendo sus dedos en una sustancia viscosa, pero no gustosa.
No le pareció algo agradable, asi que el joven retiró su mano y en ese momento la vió ensangrentada.
La muy perra, nunca le avisó que estaba con la cancha embarrada.
El joven juró venganza, y luego de dar unas vueltas en el auto, la hizo bajarse para comprar carilinas para limpiarse las manos. Apenas cerró la puerta, el joven aceleró, sacando arando el auto por Libertador.
¿ Mal tipo ? No. La mina se lo merecía, esas cosas no se hacen. ¿ Ingrid ? Nunca mas se supo nada de ella, solo que la vieron una vez en un quirófano, por tener el paladar roto. Se dice que fue por el misíl que recibió de parte del joven.

Un pete multitudinario..

Esta historia le pasó a un amigo, y juro que es verdad.
Venía manejando su auto, por la calle que bordea las playas de Pinamar. Al lado de él, venía una chica, con la cual, el solía estar de vez en cuando.
La playa, el mar, el calor hicieron que mi amigo y su amiga se pusieran melosos. Ella empezó a practicarle sexo oral. En otras palabras, le estaba haciendo un pete.
A las pocas cuadras de sentirse en el cielo, vió que dos jóvenes, estaban haciendo dedo, junto a la calle.
A mi amigo, se le iluminó la mente y no tuvo mejor idea que levantarlos. Era una historia que iba a perdurar en el tiempo, no podía perderse la oportunidad.
Frenó, les dijo que suban y les abrió la puerta de atrás. Cuando los chicos entraron al auto se encontraron con el pequeño incidente. Una mina le hacía un pete al que manejaba, y ellos estaban ahí para contarlo.
Seguramente, cuando se bajaron del auto, le contaron a todos sus amigos y nadie les creyó. Pero lo importante es que mi amigo tuvo una historia increible, la cual hoy puede contarla orgulloso.
¿ Nadie soñó con un pete multitudinario? ¿ La mina? ahh si, la mina nunca dijo nada, y seguramente la historia se la tragó.